viernes, 18 de octubre de 2013

Pinceladas sobre políticas redistributivas

Es evidente que cuando hablamos de desarrollo económico, una de las condiciones necesarias para que el mismo afiance y apalanque un sistema democrático, es que el crecimiento del producto interno bruto signifique bienestar para la mayor cantidad posible de los miembros que componen una sociedad.
En nuestro país llevamos dos décadas teniendo estabilidad macroeconómica, sin embargo, las tasas de crecimiento económico han sido insuficientes en la mayoría de los años en cuestión. Si nos damos cuenta uno de los discursos más recurrentes en las distintas campañas presidenciales es precisamente el que gira en torno a la redistribución del ingreso, es muy común que se diga que no se incrementarán los impuestos y al momento de ejercer el poder –los nuevos gobernantes- empiecen con  los argumentos humanitarios con la finalidad de incrementar la carga tributaria.
Me atrevo a decir que la primer política de redistribución de ingreso que tiene que existir, es la de generar crecimiento económico. El refrán popular indica ¿cuál es la mula? ¿Y cuál es la carreta? No vamos a reducir la pobreza si en el último año hemos retrocedido tres puestos en el índice global de competitividad.  La gente para mejorar su calidad de vida necesita ingresos, para que haya ingreso tiene que existir demanda de trabajo, para que la demanda de trabajo sea una realidad es ineludible atraer inversión y, para que nos venga inversión es indispensable ser competitivos.
El siguiente componente que considero es de vital importancia es vincular a las nuevas generaciones a los empleos de la economía formal, si bien es cierto que desde la apertura democrática y principalmente desde la firma de la paz, se logró una cobertura de las escuelas de nivel primario en el territorio nacional, es muy cierto y alarmante a la vez la deserción y la repitencia en los primeros años de la primaria, estos niños que abandonan durante los primeros años los estamos condenando a una vida dentro de la economía informal, y pasaran a formar parte de la población con menor nivel de ingresos. En consecuencia la segunda medida redistributiva que propongo es la universalización de la cobertura educativa a nivel preprimaria, ya que la misma vendría a reducir el abandono de la escuela primaria. Adicionalmente en paralelo, junto con la cobertura, tendría que existir el programa del desayuno escolar para que los nutrientes que reciban los niños les facilite un adecuado desarrollo cerebral.
La tercer política redistributiva estaría orientada a enfrentar los problemas de inseguridad, es inaudito que una persona que vive en un área marginal y que lucha por superarse llega a tener la iniciativa de aperturar una tienda de barrio y, lo primero que tiene que enfrentar es la extorsión de un grupo de mareros. Las extorciones y los robos impiden que las personas que no pueden pagar seguridad privada no puedan acumular capital y en consecuencia no puedan incrementar su nivel de ingresos. Una política seria en el tema de la seguridad es indispensable para reducir la pobreza.

En fin si deseamos consolidad nuestro sistema democrático es imperativo lograr un crecimiento económico incluyente.