¿Conoce usted la cantidad de habitantes que hay en Guatemala para el presente año? ¿Está usted al tanto de la evolución de la tasa de desempleo en los últimos dos trimestres en la economía nacional? ¿Sabe usted a cuánto asciende el porcentaje de población dentro de su comunidad, que hace uso de los servicios de salud pública? A todos los cuestionamientos presentados con anterioridad le propongo la siguiente respuesta: “Solo Dios sabe”.
La información estadística es inexistente o en el mejor de los casos poco confiable. Para encontrar errores en la información basta comparar los censos nacionales de población de los años 2002 y 1994; para cualquiera que haya realizado investigación de campo no es ningún secreto que durante la realización del primer censo mencionado se omitieron diferentes centros poblados. Las consecuencias son muy simples distintos municipios presentaron datos poblacionales incompletos lo que incidió en un monto inferior en los ingresos que la constitución contempla para los mismos.
Durante este año la expectativa se centra en la realización del XI Censo Nacional de población y VI de Habitación, sin embargo pasan los meses y sigue sin arrancar la realización de los censos; por lo que si nos aventuramos a dar la cantidad de habitantes que hay en Guatemala solo estaremos especulando, a estas alturas desde un punto de vista técnico, es poco recomendable realizar una proyección de población.
Hoy cualquiera que se puede sacar datos de la manga acerca de las condiciones de las residencias en cualquier parte del país, de hecho se ha venido anunciando una fuerte inversión en vivienda a través de FOGUAVI, la pregunta es ¿cómo se piensa invertir cantidades millonarias en medio de un ambiente de total ignorancia? Consecuencias de este desconocimiento hay a todo nivel de la administración pública, por ejemplo los gobiernos locales no pueden orientar sus proyectos de una forma metódica, una municipalidad del interior del país carece de la información acerca de cuantas viviendas carecen de servicios de agua potable y drenajes; por lo que al momento de formular un proyecto los costos del mismo se elevan, ya que tiene que dedicar personal levantar dicha información.
Hay peligros asociados a toda esta carencia de información, en el caso de un desastre natural, en cualquier lugar del país, CONRED ignora las condiciones en que se encuentran las viviendas, por lo que los riesgos de perder vidas humanas en caso de un percance de este tipo se incrementan de manera muy significativa. Los pocos beneficiarios de todo este vacío de información son los gobernantes, simplemente como sociedad se nos dificulta la realización de una auditoría social efectiva, simplemente no podemos medir los resultados del desempeño del gobierno ¿Cómo podemos medir verdaderamente, la cantidad de empleos generados durante el año 2012? ¿Cómo se le puede exigir a los legisladores que hagan una fiscalización efectiva, si carecen de datos libres de sesgo político? ¿Por qué no se le asignan al INE –Instituto Nacional de Estadística-los recursos que necesita? ¿Por qué no se legisla para que INE sea un ente autónomo para que presente información de manera periódica y sistemática? ¿Por qué tanto miedo a los datos veraces?
Fácilmente se pudiera legislar para que un INE autónomo presente la siguiente información: a) trimestralmente tendría que informar sobre la tasa de desempleo b) anualmente sobre el nivel de analfabetismo c) anualmente sobre la evolución de la desnutrición infantil. Con esa información estadística tendríamos muchos elementos para juzgar si la gestión gubernamental está siendo exitosa o si por el contrario las políticas y los planes de gobierno necesitan de una oportuna corrección. El resultado de mantener abandonado el sistema estadístico nacional es que somos una sociedad que en aspectos cuantitativos no se conoce a sí misma.
La información estadística es inexistente o en el mejor de los casos poco confiable. Para encontrar errores en la información basta comparar los censos nacionales de población de los años 2002 y 1994; para cualquiera que haya realizado investigación de campo no es ningún secreto que durante la realización del primer censo mencionado se omitieron diferentes centros poblados. Las consecuencias son muy simples distintos municipios presentaron datos poblacionales incompletos lo que incidió en un monto inferior en los ingresos que la constitución contempla para los mismos.
Durante este año la expectativa se centra en la realización del XI Censo Nacional de población y VI de Habitación, sin embargo pasan los meses y sigue sin arrancar la realización de los censos; por lo que si nos aventuramos a dar la cantidad de habitantes que hay en Guatemala solo estaremos especulando, a estas alturas desde un punto de vista técnico, es poco recomendable realizar una proyección de población.
Hoy cualquiera que se puede sacar datos de la manga acerca de las condiciones de las residencias en cualquier parte del país, de hecho se ha venido anunciando una fuerte inversión en vivienda a través de FOGUAVI, la pregunta es ¿cómo se piensa invertir cantidades millonarias en medio de un ambiente de total ignorancia? Consecuencias de este desconocimiento hay a todo nivel de la administración pública, por ejemplo los gobiernos locales no pueden orientar sus proyectos de una forma metódica, una municipalidad del interior del país carece de la información acerca de cuantas viviendas carecen de servicios de agua potable y drenajes; por lo que al momento de formular un proyecto los costos del mismo se elevan, ya que tiene que dedicar personal levantar dicha información.
Hay peligros asociados a toda esta carencia de información, en el caso de un desastre natural, en cualquier lugar del país, CONRED ignora las condiciones en que se encuentran las viviendas, por lo que los riesgos de perder vidas humanas en caso de un percance de este tipo se incrementan de manera muy significativa. Los pocos beneficiarios de todo este vacío de información son los gobernantes, simplemente como sociedad se nos dificulta la realización de una auditoría social efectiva, simplemente no podemos medir los resultados del desempeño del gobierno ¿Cómo podemos medir verdaderamente, la cantidad de empleos generados durante el año 2012? ¿Cómo se le puede exigir a los legisladores que hagan una fiscalización efectiva, si carecen de datos libres de sesgo político? ¿Por qué no se le asignan al INE –Instituto Nacional de Estadística-los recursos que necesita? ¿Por qué no se legisla para que INE sea un ente autónomo para que presente información de manera periódica y sistemática? ¿Por qué tanto miedo a los datos veraces?
Fácilmente se pudiera legislar para que un INE autónomo presente la siguiente información: a) trimestralmente tendría que informar sobre la tasa de desempleo b) anualmente sobre el nivel de analfabetismo c) anualmente sobre la evolución de la desnutrición infantil. Con esa información estadística tendríamos muchos elementos para juzgar si la gestión gubernamental está siendo exitosa o si por el contrario las políticas y los planes de gobierno necesitan de una oportuna corrección. El resultado de mantener abandonado el sistema estadístico nacional es que somos una sociedad que en aspectos cuantitativos no se conoce a sí misma.
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