martes, 16 de octubre de 2012

La riqueza como concepto

Le propongo el siguiente experimento, busque en internet la página oficial del banco central de Bolivia al 31/12/2011, posteriormente revise en el índice Nasdaq el valor de google a la misma fecha, ¿Cuál de los dos tiene mayor valor? Se ha dado cuenta que google que no vende nada tangible tiene una cotización muy superior a Bolivia que se encuentra repleta de recursos naturales, todo esto a pesar de que en los últimos años los precios de las materias primas han presentado un comportamiento al alza.


Si observa alrededor del mundo se dará cuenta de comparaciones interesantes entre países, por ejemplo: Venezuela desde una década previa al ascenso al poder de Hugo Chávez, presenta un comportamiento en el cual la crisis económica es recurrente, de hecho durante el tiempo que ha existido revolución bolivariana el precio del barril de petróleo ha tenido un aumento sin precedentes, sin embargo la pobreza y la inflación no hacen otra cosa que no sea aumentar.

Una historia muy diferente la presenta la diminuta Singapur, carente de recursos naturales al extremo que tiene que importar el agua para consumo humano, sin embargo, dicho país presenta un nivel de vida superior al de Estados Unidos, todo esto a pesar de encontrarse rodeado de países que le son hostiles.

Las diferencias son simples, en un país las instituciones son sólidas en el otro no, en un país la educación de calidad se convirtió en una prioridad nacional, en el otro no; la cruel realidad es que la riqueza basada en recursos naturales se puede considerar como un espejismo, si los países que cuentan con un subsuelo rico carecen de estado de derecho se genera una mezcla explosiva de confrontación social no de desarrollo económico.

En pleno siglo XXI el poder de los inventos, la creación de marcas, el respeto a los contratos, al derecho de propiedad, etc., son los motores de la creación de riqueza. Creo que es el momento que como sociedad afrontemos los hechos, es difícil que como país pretendamos generar desarrollo si no le damos prioridad al imperio de la ley y a la calidad educativa.

Al enfrentarnos a un presente conflictivo nos damos cuenta que en nuestra amada Guatemala no aplicamos el famoso dicho de Benito Juárez “el respeto al derecho ajeno es la paz”, un caso muy ilustrativo es lo sucedido en la cumbre de Alaska, los manifestantes no respetaron el derecho a la vida de una mujer que estaba siendo transportada en una ambulancia, la cual fue impedida de recibir atención médica oportuna en el hospital de Quetzaltenango y por eso murió; al mismo tiempo el gobierno no respetó el derecho a la vida de los manifestantes y en lugar de utilizar cuerpos antimotines utilizó soldados con armamento letal, lo cual tampoco tiene justificación alguna; en ambos casos el respeto a al derecho a la vida que garantiza nuestra constitución no fue respetado; si los derechos solo se encuentran registrados en papel pero no respetan en nuestro día a día nos acercamos a la barbarie no a ser un país civilizado y próspero.

¿Qué decir de nuestro tema educativo? Si al primer intento de mejorar la calidad magisterial lo que encontramos es violencia, prepárese para seguir viviendo en un país sub desarrollado. La calidad de vida de las personas no mejora por casualidad y hay que aclarar que la riqueza no solo se mide en producto interno bruto sino también en desarrollo humano.